Que lento pasa mi tiempo, aún no he muerto, aún no he amado, aún no he soñado, todabía no se escuchar, no he aprendido a mentir pues ni siquiera se vivir..
He perdido unos problemas, que eran los únicos capaz de hacerme sentir algo (a pesar de que ese algo sea dolor). Pregunté en un pueblecito que encontré en la suela de mi zapato, y me dijeron que tendría que llegar hasta esa montañita negra del norte de mi mundo.
Cuando llegué, me tropecé con un especimen que me dijo:
-Buscas problemas?
Yo le respondí que sí. Y continué andando, pero la muy patosa de mí pisó lo que parecía la pata de ese macabro ser. Él se giró y me dijo:
-Pues los has encontrado.
Se abalanzó sobre mí, asfixiándome.
[No encoontré mis problemas. Pero se acabó mi tiempo..]]