Sé que lo peor que puedo hacer en este instante es sentarme frente a la pantalla a relatar lo ocurrido, porque a las 22:37 del último día de clase no se piensa con claridad. Pero lo haré pues sé que no cogeré el sueño hoy, y estoy sola en casa.
Mis expectativas eran ciertas, no del todo, pero me acerqué bastante. Soy consciente de que hay personas que pasarán algún que otro segundo encerrados en su mundo preguntándose que hacer, que decir, como solucionar el problema. Pero la auténtica pregunta que tienen que hacerse es si realmente valgo la pena. Ni yo misma doy una piedra por mí, ellas no tienen por qué hacerlo.
Sinceramente me encantaría volver al pasado y poder disfrutar de los momentos que no se repetirán, porque yo si estuviese en su situación no lo pensaría, escogería el camino contrario a mí. Yo siempre quise arreglarlo todo, pero todo siempre se rompe...
Siempre, la lluvia de fondo firma mi declaración. Por una vez estoy orgullosa de que este blog apenas sea conocido por unas contadas personas.
Se cae el telón y la joven cae con él.