No son pocas las lágrimas que se derrochan bajo mi máscara. Ni los segundos que he dedicado a imaginarme siendo la única invitada al baile, pero siempre hay alguien que aparece sin invitación, que se cuela cambiando el transcurso de todas las cosas.
Tras invertir muchísimas noches en vela para encontrar la respuesta a "¿Por qué eres capaz de cambiar todo sin apenas quererlo?", no obtuve solución exacta pero sé que todo depende de todo, y que esto tan solo es un efecto mariposa. El más insignificante detalle dictará nuestra vida sin faltas de ortografía.