Es la sensación de derrota la que se acurruca por las noches junto a mí. La que me ayuda a contar las estrellas que no se apagarían si falleciese. También me seca las lágrimas más tímidas.
Planta margaritas mentirosas intentando darme alguna esperanza. Apaga la lampara de mi mesilla cuando me quedo dormida mientras dormía.
Se siente culpable, dice que ella es la razón de mi malestar.