Me mudo a un lugar donde nadie se conozca. Seremos nombrados por números, cada vez más largos y complejos pues cada vez seremos más los que vivamos en aquel mundo desconcertante e irreal. La gente hará lo que quiera donde quiera pues nadie estará pendiente del número por el que es conocido para reprocharle nada.
Como bien me enseñaron en el colegio, los números son infinitos, lo que quiere decir que aquí, mi mundo, la gente puede venir cuando le plazca. Siempre encontrará una plaza.
Mi número/nombre es 1, soy la primera... Pero ya he recibido 2 solicitudes de traslado ¿y sabéis qué? No las he denegado.