martes, 24 de enero de 2012

Sigo aquí.

No he muerto. Aunque no lo parezca sigo dando vueltas por aquí. Si no lo hago yo, ¿quién lo hará?
"Ha cambiado" pensarás, "Ha empeorado" juzgarás. Puede que haya empeorado, todos lo hacemos con el tiempo, pero no lo suficiente como para olvidarme del lugar de tinta inacabada, es el único portal que tengo para gritar al viento que: me rompieron el filtro de la cámara, tengo un vestido rojo nuevo, llevo puesto el gorro que me regalaste, sigo enganchada a cada uno de sus movimientos, el pelo ya me roza la cintura, mis lengua se ha aficionado al licor de mora, el café sigue siendo mi marca de identidad, aún tengo colgada la lagartija de plata, coloqué las rosas de los tres últimos 14 de febrero en mi espejo... y muchas cosas más.

Mentiría si dijese que no he notado la falta de la que fue mi mejor amiga durante dos largos años, pero esto de haber conocido a Lilith ha hecho que me alegre de haber cambiado esos dos años por estos meses geniales.