viernes, 29 de julio de 2011

Mentiras piadosas.

Unos días un poco más monótonos de lo normal, encuentras a una persona increíble. Parece que es la única nota afinada que has escuchado en meses y te emocionas al comprobar que el sentimiento es mutuo. Todo se lo cuentas a esa persona, solo deseas cruzarte con ella para ahogarla en pensamientos que te incomodan y que necesitas darle salida; a cambio, ella te ahoga con sus preocupaciones. Raro, ¿verdad? Tantos seres en el mundo, y encuentras la pieza clave del puzzle, esa pieza que te deja ver que en la imagen hay un gato, un lagarto o un caballo. Te paras a pensar y comprendes que lo importante no es el dichoso dibujo sino la pieza que lo forma. 
Eres dependiente de esa persona, ella lo es de ti, llega un momento en el que no se puede saber donde empieza ella y donde acabas tú, sois uno.