jueves, 4 de noviembre de 2010

Anestesiadas indirectas.

Os echo de menos. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que esto no era bueno para nadie. Yo he perdido a quién me proteja y vosotros a quién proteger.


Hablo de un pacto. Algo sencillo que no os ocupará mucho lugar. Yo afirmaré que estoy bajo vuestro manto y vosotros me arroparéis cuando me veáis un tanto... cuando lo necesite.


Otra opción es que os ofrezca mi amparo en esos días lluviosos que a pocos gustan. Mi palabra tiene valor, creerme. Es lo que más valor tiene ahora mismo.


Sí mi poca anestesiada indirecta es captada, si tú la captas, no estaría mal que dicho entendimiento fuese de mi conocimiento. De veras.


Me habéis abandonado sin abrigo, en una lluviosa noche por las solitarios calles de Barcelona.