jueves, 14 de abril de 2011
Me llaman octubre.
Recuerdo que la primera vez que la escuché me resultó lejana, parecía estar escrita en un idioma desconocido, la archivé en el cajón de música pegadiza que no tiene ningún sentido. Ahora, la rayo a más no poder. Cuando no es de camino a casa (que haría yo sin mi touchito), es con el portatil, o con el disco original; la radio no tiene cavidad para estas canciones pero a eso no le daré importancia (al menos ahora no). Hoy, por ejemplo, me di cuenta de una frasecita que no había escuchado antes, esa frase dice así: A veces pienso que es un don olvidar.
¿Quién no quiso olvidar nunca? ¿Quién no deseó poder borrar la memoria? ¿Quién no rogó nacer de nuevo?
Yo sí, y apuesto que la mayoría. Dormir equivaldría a morir, y despertar sería una nueva vida. Imaginad que mañana amanecéis sin secuela alguna de tropiezos, sin saber lo que son las lágrimas; claro que tampoco sabremos lo que son las carcajadas ni las sonrisas.
No me importaría probar.
¿Quién no quiso olvidar nunca? ¿Quién no deseó poder borrar la memoria? ¿Quién no rogó nacer de nuevo?
Yo sí, y apuesto que la mayoría. Dormir equivaldría a morir, y despertar sería una nueva vida. Imaginad que mañana amanecéis sin secuela alguna de tropiezos, sin saber lo que son las lágrimas; claro que tampoco sabremos lo que son las carcajadas ni las sonrisas.
No me importaría probar.
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