sábado, 29 de mayo de 2010

No poder oír mis ideas -añadió mirando al genio de la lámpara-.

Hoy, una vez más, no sé por donde empezar. Tengo tanto que decir que todas las palabras del mundo son insuficientes.

No os mentiré, en ocasiones es mejor callarse y aparentar ser feliz, llamado también "sufrir en silencio". Toda esta mierda es por culpa de decir cosas que no debería, pues seamos sinceros, a nadie le importan mis opiniones, ni mis ideas. No vale decir: A mí sí. Porque entonces yo os creeré y confiada diré lo que me pasa en forma de metáforas o susurros. Os dedicaré las primeras páginas de mis libretas, incluso (sólo si son buenas actrices) me consideraré amiga vuestra.

Pero os cansaréis de mí (como ahora), y me confundiréis hasta tal punto que...