Ella nunca dormía por lo que en su casa no encontrarás cama alguna, lo más parecido que había allí era un magnífico sofá que no probará jamás ya que se le arrugaría el vestido. Los colores grises que coloreaban su vivienda la volvieron la más elegante y llamativa de toda la manzana; ya que el vecindario estaba adornado por cientos de flores de distintos tamaños y colores, árboles, y demás plantas. Lo único "vivo" que se encontraba cerca de la Señorita era un tulipán de color rojo intenso que tenía dentro del mismo tintero donde mojaba sus miles de plumas antes de reescribirse cada noche.
No tenía amigos, ya que siempre ha vivido con el temor de su pasada vida; ¿recordáis aquella en la que la creyeron muerta? Pues no fue así, cayó cerca de la muerte pero ésta le dio la mano y la Señorita se consiguió levantar. Ahora vive bajo el sobre nombre de "Ame", firma sus historias con esas tres letras y de momento no ha hallado problema. Pero ahí no acaba todo, la Señorita echa de menos los libros que dejó atrás, recuerda que no logró terminar uno de Lope de Vega y éso es algo que ella no puede tolerar.
Volverá.