lunes, 14 de febrero de 2011

Enseñar o ser engañado.

No es necesario que nos lo demuestre, sus facciones son suficiente prueba para nosotros. Siempre hace lo mismo: nos mira, sonríe seguro y nos hace creer que el mundo es nuestro o que no lo es; depende lo que más le interese.

¿Qué soy un juguete? No me hagas reír, no me pilla por sorpresa. Siempre me conformé con su diversión, únicamente me importaba estampar una sonrisa de aprobación en su cara. En mi cuarto no hay espejos por no asustarme al encontrar una desconocida.

No es amor lo que presto, sino lealtad, admiración,...