Rin, Rin, Rin.
Nunca me han gustado los teléfonos, no pensaba contestar. "Al menos me ha despertado" me consolé. Hundí la cara en el frío cuenco con agua y me peiné a groso modo. Me vestí más rápido que nunca, con ayuda del azar enfundé mi abrigo rojo. Até fuertemente los cordones de mis viejas botas, escogí la manzana más apetitosa y monté en la bicicleta.
Atravesé las calles aún durmientes, perseguida por una niebla lo suficiente densa como para dificultarme el trayecto que tan bien conocía. Llegué a los pies del árbol habitual, vacié mi mochila mientras le daba el último mordisco a la manzana y me senté sobre la mullida hierba. Cogí el cuaderno y el lápiz perfectamente afilado, comencé a dibujar con los ojos cerrados dejando que el tímido Sol que empezaba a asomar me calentase la piel.
No sé cuanto tiempo pasé allí recostada sobre mi tronco favorito, fue efímero. Abrí los ojos ansiando ver lo que mi subconsciente había dibujado; me sorprendí. Era un rostro hermoso el de aquel muchacho, no lo conocía pero espero hacerlo puesto que le besaré en breve...
[Completo en la libretita :)]
martes, 1 de febrero de 2011
Editar
¿Qué hacer cuando la razón busca venganza y el corazón se limita al placer?
Mentirosos sois reconociendo el mérito ajeno y haciendo como que sois inferiores.
Tú que pretendes captar todas las miradas apartando la tuya, eres patética; aprende, supera y avanza. Corre por caminos en los que nadie marcó la ruta, usa tu intuición como mapa y dale la vuelta para anotar un toque divertido en la historia. No seas la típica niña pequeña a la que hay que estar escarmentando entre algodones para evitar lágrimas de cocodrilo. Por favor, no finjas; sácale una sonrisa a alguien que se cosió los labios y luego colúmpiate en ella.
Mentirosos sois reconociendo el mérito ajeno y haciendo como que sois inferiores.
Tú que pretendes captar todas las miradas apartando la tuya, eres patética; aprende, supera y avanza. Corre por caminos en los que nadie marcó la ruta, usa tu intuición como mapa y dale la vuelta para anotar un toque divertido en la historia. No seas la típica niña pequeña a la que hay que estar escarmentando entre algodones para evitar lágrimas de cocodrilo. Por favor, no finjas; sácale una sonrisa a alguien que se cosió los labios y luego colúmpiate en ella.
Me importas y me duele reconocerlo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)