No puede ser, seguro que es una pesadilla pero si no lo es... Por si acaso seguiré corriendo, hace tiempo que he perdido la dirección, estoy desorientada y cansada pero me temo que no son escusas suficientes para parar. No recuerdo cómo empezó todo ésto, y me aterroriza saber el final. ¿De qué sirve huir si no hay salida? preguntaréis, tal sería el sufrimiento de no haberlo intentado que la brutal muerte que sufriré sería placentera. Me alegra y me asusta no tener a nadie a quién echar de menos, así que dejaré un mensaje para futuros condenados, olvidé mi pluma en algún lugar de este laberinto así que empuño colgante de plata con el que atravieso mi muñeca obteniendo la tinta más humana; sumerjo los dedos en sangre y me desahogo en los grises muros del laberinto:
Espero que este mensaje no sea leído, pues si es así significa que tú, querido compañero, estás sentenciado. En esta pared no encontrarás más que una despedida hacia nadie, si eres nadie léela y siéntete bien pues sin conocerte soy capaz de quererte y lamentarme por tu desgracia. Te resultará amargo saber que la persona que escribe estas líneas ha muerto o, si no lo ha hecho, está agonizando sus últimas lágrimas. Sé capaz de encontrar tres cosas que te agraden de ti mismo y hazlas crecer, recuérdatelas durante estos oscuros pasillos y quizá encuentres una cura para esta locura que a mi me ha llevado al mismo infierno.
Atentamente, una chiflada.