martes, 21 de agosto de 2012

Ella.

¿Te cuento un secreto? 
Bueno, es un secreto a voces. Te amo. 

miércoles, 8 de agosto de 2012

Basta ya de arañazos.

No me preguntéis qué hacía allí, no queráis saber a dónde iba. Tan solo os contaré que era muy tarde, que hacía frío, que estaba oscuro y que no estaba sola. Nunca antes había subido a aquella torre, ni siquiera había pasado cerca, pero allí había algo familiar. Mejor dicho, alguien familiar. Notaba su aliento en mi nuca, me giraba y no veía a nadie. 
No os lo negaré, pensé en huir varias veces, sería lo sensato, pero ¿qué podía perder allí? Mi vida dependía de una persona y esa persona había decidido vivir con otra. "Lo superarás" me dijeron todos, pues no, no lo hice, obviamente; y por ello me encontraba la noche del 3 de abril en el último piso de una torre enterrada en la montaña con alguien que probablemente iba a matarme y a cortarme en trocitos que luego se comerían unos gatos salvajes. 
No estaba asustada, en el fondo quería que saliese aquel personajillo siniestro y me hiciera picadillo. Por fortuna, o desgracia, aquello no ocurrió. Lo que sea que fuese que me vigilaba decidió torturarme dándome la posibilidad de vivir. 
Desde entonces voy todos los días, a la misma hora, al mismo lugar, esperando que aparezca un duende, un dinosaurio, un unicornio o una persona a acabar conmigo. Si tardo más de dos meses en volver aquí, he conseguido mi propósito. 

martes, 10 de julio de 2012

Los niños del mañana, vaya hijos de ...




3.4.12

¿Qué me he enamorado? ¿Yo? ¿La que no creía en lo sentimientos?
Así es. Creedme, es todo como lo pintan en las películas de Disney: Hay una mala por ahí, algún bichito más de adorno, y luego está ella, mi princesa. De veras que estoy viviendo un cuento, cuando estoy despierta todo me recuerda a ella, todo. Y cuando duermo, ella aparece en todos mis sueños. 
Nunca imaginé que yo podría encontrar a alguien así, porque os aseguro que han cogido mi felicidad, la han moldeado y la han convertido en la chica más preciosa del mundo. 
Ya... Me diréis que solo tengo quince años, que tarde o temprano el sueño acaba y yo despierto volviendo a mi pesadilla. Bueno, si es así lo pasaré muy mal pero ¿qué más dará eso? He pasado los tres mejores meses de mi vida y nadie me los podrá quitar nunca, porque el tiempo es algo que nunca recuperamos... En fin. Me desvío. 
Me juego el cuello a que cuando me deje volveré hecha un mar de lágrimas lamentándome, pero hasta entonces viviré mi cuento con mi princesa. 




Te quiero bichito. 

jueves, 26 de abril de 2012

martes, 24 de enero de 2012

Sigo aquí.

No he muerto. Aunque no lo parezca sigo dando vueltas por aquí. Si no lo hago yo, ¿quién lo hará?
"Ha cambiado" pensarás, "Ha empeorado" juzgarás. Puede que haya empeorado, todos lo hacemos con el tiempo, pero no lo suficiente como para olvidarme del lugar de tinta inacabada, es el único portal que tengo para gritar al viento que: me rompieron el filtro de la cámara, tengo un vestido rojo nuevo, llevo puesto el gorro que me regalaste, sigo enganchada a cada uno de sus movimientos, el pelo ya me roza la cintura, mis lengua se ha aficionado al licor de mora, el café sigue siendo mi marca de identidad, aún tengo colgada la lagartija de plata, coloqué las rosas de los tres últimos 14 de febrero en mi espejo... y muchas cosas más.

Mentiría si dijese que no he notado la falta de la que fue mi mejor amiga durante dos largos años, pero esto de haber conocido a Lilith ha hecho que me alegre de haber cambiado esos dos años por estos meses geniales.