jueves, 8 de julio de 2010

...


-Bonito disfraz.
-Gracias.
-Aunque un poco rosa para mi gusto.
-¿Rosa? No es rosa. Es...Salmón.
-Sí lo es(añadió en un susurro).

Margarita.


-Quiero ser tu barco de papel.
-¿Qué? -respondí yo- No has entendido nada ¿verdad?
-No tengo nada que entender, quiero irme contigo.
-No vendrás. Tengo que tachar esa última misión de mi lista y tengo que hacerlo sola.
-Pero...-inseguro-no quiero alejarme de ti. Quiero terminar la lista contigo.
-Por favor...
-Ahora eres tú la que no me comprende. Te quiero. Quiero ir contigo al fin del mundo si es preciso.
-No entiendes que...-llorando-. Me dirijo al fin de MI mundo. ¿No te das cuenta de que la última acción de mi lista es morir?
-Mientes.
-Mejor de lo que crees.

La gente cuerda es aburrida.

Me enseñaron de pequeña que es de locos pensar que es el mar quien tiñe el cielo. Y yo como pequeña que era lo acepté. No fue esa la única mentira que me tragué. También me dijeron que era del Sol la luz de la Luna, y que los deseos que pides al soplar las velas del pastel de cumpleaños se hacen realidad. Todo engaños.

Pero hoy, descubrí que el cielo, infinito y distante como él solo no era más que una mancha de tinta que había escupido el mar. La Luna es hermosa, mucho más que el Sol, y éste siempre envidioso soltó ese rumor. Llevo desgraciadamente 13 cumpleaños deseando algo que no se cumple, adivinar qué.

Lo reconozco, estoy un poco menos cuerda que los demás. Quizá mucho más, pero eso me convierte en la persona más sensata que conozco y es un gran logro. Loca y orgullosa por ello me monto en mi barco de papel cargada de pincel y pluma, para conseguir algo de tinta.