Nadie se acuerda ya de las pequeñitas cosas que nos hacen felices. Para Amelie, meter la mano en un saco lleno de legumbres; para ella, escuchar una canción a escondidas debajo de una escalera sin ser vista; para él, peinar con caricias los descuidados cabellos de su amada; para mí, son muchos más pequeños, el movimiento de bigotes de un gato, las lágrimas de nostalgia que suelto entre las páginas de Marina, perderme sola y dejar que me encuentres...
Esos detallitos a los que sólo encontramos valor nosotros mismos y aquellos que nos aprecian. Esas tonterías infantiles que nos sacan una sonrisa o una lágrima en los momentos acertados. Juntémoslos, los tuyos, los suyos y los míos y hagamos una fuerte red que se tensará bajo nosotros, protegiéndonos como si trapecistas fuésemos. Caeremos, una y otra vez, pero no nos dañará, nuestros pequeños placeres nos darán la fuerza y resistencia que precisemos.
martes, 18 de enero de 2011
Y lo hizo bien
En ese momento me olvidé de todo. Todo lo que había creado a costa de muchas lágrimas; esa armadura de chica insensible y estúpida desapareció. Solo estábamos él y yo, en realidad no, pero mi mente me tendió una trampa y yo caí ilusionada. Mis pestañas peinaban sus mejillas, y sus manos dibujaban mi sonrisa. No me lo podía creer, la Inane que todos conocían se hubiese separado incómoda pensando que era una broma; pero en ese momento fue Alonei la que pensó, y lo hizo bien:
Si me separo ahora, si no sucede nada, me arrepentiré toda mi vida. Si no soy correspondida, la vergüenza me derrumbará. Una persona que se aprecie a sí misma escogería la primera opción, pero yo no soy esa persona y prefería derrumbarme con el sabor de sus labios no correspondidos a no intentarlo.
Le besé dulcemente, deseando captar cada sensación que me rodeaba. "¿Qué es ésto? Es él ahora quien me besa." Sus brazos me rodean. Probablemente nunca me vuelva a arriesgar, probablemente nunca me llegue a soltar.
Si me separo ahora, si no sucede nada, me arrepentiré toda mi vida. Si no soy correspondida, la vergüenza me derrumbará. Una persona que se aprecie a sí misma escogería la primera opción, pero yo no soy esa persona y prefería derrumbarme con el sabor de sus labios no correspondidos a no intentarlo.
Le besé dulcemente, deseando captar cada sensación que me rodeaba. "¿Qué es ésto? Es él ahora quien me besa." Sus brazos me rodean. Probablemente nunca me vuelva a arriesgar, probablemente nunca me llegue a soltar.
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