Hoy, una vez más, no sé por donde empezar. Tengo tanto que decir que todas las palabras del mundo son insuficientes.
No os mentiré, en ocasiones es mejor callarse y aparentar ser feliz, llamado también "sufrir en silencio". Toda esta mierda es por culpa de decir cosas que no debería, pues seamos sinceros, a nadie le importan mis opiniones, ni mis ideas. No vale decir: A mí sí. Porque entonces yo os creeré y confiada diré lo que me pasa en forma de metáforas o susurros. Os dedicaré las primeras páginas de mis libretas, incluso (sólo si son buenas actrices) me consideraré amiga vuestra.
Pero os cansaréis de mí (como ahora), y me confundiréis hasta tal punto que...
sábado, 29 de mayo de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
Hoy... tan solo derrota.
Es la sensación de derrota la que se acurruca por las noches junto a mí. La que me ayuda a contar las estrellas que no se apagarían si falleciese. También me seca las lágrimas más tímidas.
Planta margaritas mentirosas intentando darme alguna esperanza. Apaga la lampara de mi mesilla cuando me quedo dormida mientras dormía.
Se siente culpable, dice que ella es la razón de mi malestar.
Planta margaritas mentirosas intentando darme alguna esperanza. Apaga la lampara de mi mesilla cuando me quedo dormida mientras dormía.
Se siente culpable, dice que ella es la razón de mi malestar.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Mentiras, quien no las ha utilizado nunca?
Era de noche y hacía frío. Aquel lugar me producía auténtico pavor; pero ya estaba allí, no debía ni podía retornar mis pasos. No tendría donde ir, y aún teniéndolo los remordimientos acabarían con mi propia vida.
Encontré la casa en mitad del bosque como bien descifraron mis sueños. Aquel lugar, me fascinaba, no me preguntéis por qué pues no sabría responder.
La puerta principal estaba cerrada, pero eso no me desanimó. Siempre se ha dicho que los mejores secretos no están guardados, busqué una ventana un tanto abierta. En su lugar encontré algo mejor, una puertecita abierta de par en par, invitándome a entrar. Entré, y no os mentiré, lo que vi me cautivó y sorprendió a partes iguales: Un pasillo largo y estrecho, con alfombra granate, y lámparas hermosas colgadas del alto techo. Al final del pasillo, estaba la recepción de la mansión, donde me esperaba un señor con chistera negra de terciopelo enfundado en un esmoquin rojo.
-Buenas noches señorita Ash, estará cansada y hambrienta -dijo sin siquiera parpadear-. Soy Torise. Bueno, a juzgar por su petrificada mirada, eso ya lo sabe.
-¿Quién le ha dicho mi nombre? -pregunté mientras recapacitaba, estaba hablando con Torise, el lo sabe todo-.
-Hace semanas que esperaba su visita. Bueno meses. Ahora por favor, una vez hecha la presentación, acompáñeme al comedor, la cena nos espera.
Me llevó hasta el comedor, en el que había una impresionante mesa cubierta por manjares que nunca hubiese imaginado. Torise me miraba desde el otro extremo de la mesa, serio, no probó bocado; yo en cambio lo devoré todo, llevaba días sin comer y no pude evitarlo. La cena transcurrió totalmente en silencio, cuando terminé me llevó a mi habitación y quedó en verme la noche siguiente.
Mi habitación era maravillosa. Estaba en el segundo piso, tenía un gran escritorio repleto de plumas estilográficas realmente preciosas, un inmenso armario lleno de vestidos increíbles, también disponía de unas vistas impresionantes desde mi balcón, y una majestuosa cama estaba en el centro del cuarto tentándome. Sucumbí y me dejé caer sobre ella.
Al despertar encontré una notita con aroma a vainilla en la que decía:
Espero que haya estado cómoda. Dispone de una biblioteca justo debajo de su habitación, un jardín por el que pasa un hermoso río, y muchas cosas más que me gustaría que descubriese usted misma. Recuerde nuestra cita, esta noche en la fuente.
Le hice caso y dediqué toda la mañana a leer, toda la tarde a jugar con el agua del río y parte de la noche a investigar los alrededores. Aún así llegué puntual, Torise estaba ya sentado cuando yo llegué, lucía su chistera y su frac rojo, me miró y me invitó a sentarme con un gesto. El reflejo de la luna en el agua llegaba hasta sus facciones, ese juego de luces hico que me diese cuente de que Torise no era tan diferente a mí.
-Ash, es valiente. Bueno no me sorprende, tu madre también lo era -dijo quitándome el habla-.
-¿Mi madre? -añadí con un hilo de voz- ¿La conociste?
-Claro, ella también vino aquí en busca de respuestas. Padecía de sueños semejantes a los suyos, señorita Ash.
-Pero... es imposible, me dijeron que falleció hace años -respondí-.
-Mentiras. ¿Quién no ha mentido alguna vez?
-¿Qué quería saber?
-La respuesta que hoy he venido a responderte a ti. Y ahora le pido que no me interrumpa. Ella quería conocer cuál sería su muerte. Tu muerte será rápida e indolora, en esta misma fuente a esta misma hora. Ahora estás pensando en huir pero hay demasiados lazos que te unen a aquí como para irte. Como tu madre.
Me giré para poder mirarle a la cara cuando él desapareció, esa noche había sido muy impactante para mí y debía reflexionar. La mañana siguiente la volví a pasar entre libros, y entre tinta. Comí un par de manzanas que yo misma recogí de un manzano del jardín, y cuando ya oscurecía comencé a deambular por el caserón. Terminé andando por el pasillo repleto de cuadros por el que entré días atrás. En especial me fijé en el retrato de una mujer, de tez pálida, pelo negro y largo, ojos oscuros y profundos, me resultó familiar, pero no le di importancia. Yo ya había andando un par de metros cuando noté un toquecito en mi hombro. Me giré y la vi, a la mujer del cuadro, de cerca la reconocí, mis ojos se llenaron de lágrimas y mis piernas cedieron dejándome caer. Ella cayó a mi lado. Tras pasar dos minutos completamente en silencio ella dijo al fin:
-No debes luchar contra tu destino.
-Pero no quiero morir -respondí-.
-Yo tampoco quería, intenté burlar a mi destino y fui castigada por ello. Por favor, acepta tu muerte.
-!No¡ -grité, mientras corría por la casa huyendo de mi madre, que me perseguía soyozando- ¡Seré más lista que tú!
-Pero no más lista que él -oí que me decía, antes de caer sobre lo que menos me convenía, la fuente del patio-.
Algo me obligaba a estar debajo del agua, era mi madre mi asesina. Fallecí en aquella fuente, ala hora pactada, en el lugar dictado, con la peor muerte, la asfixia. Lo último que vi fue a Torise sentado sobre la fuente viendo como la señora que me dio la vida años atrás, me la quitaba ahora con sus propias manos.
Encontré la casa en mitad del bosque como bien descifraron mis sueños. Aquel lugar, me fascinaba, no me preguntéis por qué pues no sabría responder.
La puerta principal estaba cerrada, pero eso no me desanimó. Siempre se ha dicho que los mejores secretos no están guardados, busqué una ventana un tanto abierta. En su lugar encontré algo mejor, una puertecita abierta de par en par, invitándome a entrar. Entré, y no os mentiré, lo que vi me cautivó y sorprendió a partes iguales: Un pasillo largo y estrecho, con alfombra granate, y lámparas hermosas colgadas del alto techo. Al final del pasillo, estaba la recepción de la mansión, donde me esperaba un señor con chistera negra de terciopelo enfundado en un esmoquin rojo.
-Buenas noches señorita Ash, estará cansada y hambrienta -dijo sin siquiera parpadear-. Soy Torise. Bueno, a juzgar por su petrificada mirada, eso ya lo sabe.
-¿Quién le ha dicho mi nombre? -pregunté mientras recapacitaba, estaba hablando con Torise, el lo sabe todo-.
-Hace semanas que esperaba su visita. Bueno meses. Ahora por favor, una vez hecha la presentación, acompáñeme al comedor, la cena nos espera.
Me llevó hasta el comedor, en el que había una impresionante mesa cubierta por manjares que nunca hubiese imaginado. Torise me miraba desde el otro extremo de la mesa, serio, no probó bocado; yo en cambio lo devoré todo, llevaba días sin comer y no pude evitarlo. La cena transcurrió totalmente en silencio, cuando terminé me llevó a mi habitación y quedó en verme la noche siguiente.
Mi habitación era maravillosa. Estaba en el segundo piso, tenía un gran escritorio repleto de plumas estilográficas realmente preciosas, un inmenso armario lleno de vestidos increíbles, también disponía de unas vistas impresionantes desde mi balcón, y una majestuosa cama estaba en el centro del cuarto tentándome. Sucumbí y me dejé caer sobre ella.
Al despertar encontré una notita con aroma a vainilla en la que decía:
Espero que haya estado cómoda. Dispone de una biblioteca justo debajo de su habitación, un jardín por el que pasa un hermoso río, y muchas cosas más que me gustaría que descubriese usted misma. Recuerde nuestra cita, esta noche en la fuente.
Le hice caso y dediqué toda la mañana a leer, toda la tarde a jugar con el agua del río y parte de la noche a investigar los alrededores. Aún así llegué puntual, Torise estaba ya sentado cuando yo llegué, lucía su chistera y su frac rojo, me miró y me invitó a sentarme con un gesto. El reflejo de la luna en el agua llegaba hasta sus facciones, ese juego de luces hico que me diese cuente de que Torise no era tan diferente a mí.
-Ash, es valiente. Bueno no me sorprende, tu madre también lo era -dijo quitándome el habla-.
-¿Mi madre? -añadí con un hilo de voz- ¿La conociste?
-Claro, ella también vino aquí en busca de respuestas. Padecía de sueños semejantes a los suyos, señorita Ash.
-Pero... es imposible, me dijeron que falleció hace años -respondí-.
-Mentiras. ¿Quién no ha mentido alguna vez?
-¿Qué quería saber?
-La respuesta que hoy he venido a responderte a ti. Y ahora le pido que no me interrumpa. Ella quería conocer cuál sería su muerte. Tu muerte será rápida e indolora, en esta misma fuente a esta misma hora. Ahora estás pensando en huir pero hay demasiados lazos que te unen a aquí como para irte. Como tu madre.
Me giré para poder mirarle a la cara cuando él desapareció, esa noche había sido muy impactante para mí y debía reflexionar. La mañana siguiente la volví a pasar entre libros, y entre tinta. Comí un par de manzanas que yo misma recogí de un manzano del jardín, y cuando ya oscurecía comencé a deambular por el caserón. Terminé andando por el pasillo repleto de cuadros por el que entré días atrás. En especial me fijé en el retrato de una mujer, de tez pálida, pelo negro y largo, ojos oscuros y profundos, me resultó familiar, pero no le di importancia. Yo ya había andando un par de metros cuando noté un toquecito en mi hombro. Me giré y la vi, a la mujer del cuadro, de cerca la reconocí, mis ojos se llenaron de lágrimas y mis piernas cedieron dejándome caer. Ella cayó a mi lado. Tras pasar dos minutos completamente en silencio ella dijo al fin:
-No debes luchar contra tu destino.
-Pero no quiero morir -respondí-.
-Yo tampoco quería, intenté burlar a mi destino y fui castigada por ello. Por favor, acepta tu muerte.
-!No¡ -grité, mientras corría por la casa huyendo de mi madre, que me perseguía soyozando- ¡Seré más lista que tú!
-Pero no más lista que él -oí que me decía, antes de caer sobre lo que menos me convenía, la fuente del patio-.
Algo me obligaba a estar debajo del agua, era mi madre mi asesina. Fallecí en aquella fuente, ala hora pactada, en el lugar dictado, con la peor muerte, la asfixia. Lo último que vi fue a Torise sentado sobre la fuente viendo como la señora que me dio la vida años atrás, me la quitaba ahora con sus propias manos.
lunes, 24 de mayo de 2010
Yo soy 1
Me mudo a un lugar donde nadie se conozca. Seremos nombrados por números, cada vez más largos y complejos pues cada vez seremos más los que vivamos en aquel mundo desconcertante e irreal. La gente hará lo que quiera donde quiera pues nadie estará pendiente del número por el que es conocido para reprocharle nada.
Como bien me enseñaron en el colegio, los números son infinitos, lo que quiere decir que aquí, mi mundo, la gente puede venir cuando le plazca. Siempre encontrará una plaza.
Mi número/nombre es 1, soy la primera... Pero ya he recibido 2 solicitudes de traslado ¿y sabéis qué? No las he denegado.
Como bien me enseñaron en el colegio, los números son infinitos, lo que quiere decir que aquí, mi mundo, la gente puede venir cuando le plazca. Siempre encontrará una plaza.
Mi número/nombre es 1, soy la primera... Pero ya he recibido 2 solicitudes de traslado ¿y sabéis qué? No las he denegado.
domingo, 23 de mayo de 2010
Lágrimas bajo máscaras.
No son pocas las lágrimas que se derrochan bajo mi máscara. Ni los segundos que he dedicado a imaginarme siendo la única invitada al baile, pero siempre hay alguien que aparece sin invitación, que se cuela cambiando el transcurso de todas las cosas.
Tras invertir muchísimas noches en vela para encontrar la respuesta a "¿Por qué eres capaz de cambiar todo sin apenas quererlo?", no obtuve solución exacta pero sé que todo depende de todo, y que esto tan solo es un efecto mariposa. El más insignificante detalle dictará nuestra vida sin faltas de ortografía.
Tras invertir muchísimas noches en vela para encontrar la respuesta a "¿Por qué eres capaz de cambiar todo sin apenas quererlo?", no obtuve solución exacta pero sé que todo depende de todo, y que esto tan solo es un efecto mariposa. El más insignificante detalle dictará nuestra vida sin faltas de ortografía.
sábado, 22 de mayo de 2010
Y poder gritar lo mucho que recuerdo tu pluma dibujando mis labios.
Me dijeron que viniste. Que preguntaste por mí, que me buscabas. Pero no dejaste ninguna nota. Y luego desapareciste, desperdicié casi toda mi vida por encontrarte y no lo hice. No me dejaste otra alternativa, tuve que pasar página sin ti.
Fue doloroso, aún lloro por las noches temiendo que aparezcas y vuelvas a abrir la herida.
Nunca te olvidé y eso nunca ha sido un reclamo para ti. Pero te han visto. En la cafetería de siempre, releyendo ese libro que te regalé. No aparezcas. Por favor.
Seré sincera; me vas a responder la carta, y me dirás de quedar en el parque, bajo aquel arbolito... Bueno, en fin... Volveré a caer.
Fue doloroso, aún lloro por las noches temiendo que aparezcas y vuelvas a abrir la herida.
Nunca te olvidé y eso nunca ha sido un reclamo para ti. Pero te han visto. En la cafetería de siempre, releyendo ese libro que te regalé. No aparezcas. Por favor.
Seré sincera; me vas a responder la carta, y me dirás de quedar en el parque, bajo aquel arbolito... Bueno, en fin... Volveré a caer.
Ciega, sin corazón ni vida. Escribo
Nadie se imaginará lo mal que lo he pasado, nadie me entenderá jamás.
Me enamoré de Narciso... Pensé que podría controlarlo, pero no ha sido así. Ahora soy Eco, oculta en mi cueva, donde moriré dejando tan solo mi voz.
También fui Luna, me enamoré de Sol. ¿A quién se le ocurre? Enamorarse de alguien a quien no puedes mirar. Me quedé ciega.
Ahora sin vista, sin vida, y sin corazón me doy cuenta de que tengo la suficiente experiencia como para empezar a escribir un libro que todos los seres de este mundo lo han necesitado, o necesitaran. Un diccionario de sentimientos.
Me enamoré de Narciso... Pensé que podría controlarlo, pero no ha sido así. Ahora soy Eco, oculta en mi cueva, donde moriré dejando tan solo mi voz.
También fui Luna, me enamoré de Sol. ¿A quién se le ocurre? Enamorarse de alguien a quien no puedes mirar. Me quedé ciega.
Ahora sin vista, sin vida, y sin corazón me doy cuenta de que tengo la suficiente experiencia como para empezar a escribir un libro que todos los seres de este mundo lo han necesitado, o necesitaran. Un diccionario de sentimientos.
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