Believe in yourself.
No puede ser, me digo mientras observo por la ventana. Es ella, esa chica que anda bajo la lluvia. Lo dejo todo y corro a su encuentro.
Me acerco y suelto un "Imposible", se gira y me sonríe. Es la mismísima Señorita de Papel, aunque su vestido no era de papel, era de tela, tela tan blanca que te incitaba a escribir sobre ella. Tras ver mi cara de asombro me susurra "Hazlo" mientras me ofrece una pluma; no puedo evitar la tentación y escribo millones de recuerdos inventados en millones de idiomas. Termino, me alejo un par de pasos y miro orgullosa mi obra. Seguía lloviendo por lo que tiro de la señorita hasta el portal más cercano donde nos sentamos.
-Tanto tiempo ha pasado -susurra.
-Demasiado, ¿dónde has estado? ¿qué pasó con tu vestido de papel?
-No entra en mis planes responderte, antes quiero que me cuentes tú, has cambiado mucho.
Antes de llegar a abrir la boca, una lágrima se desliza por su pálida piel bordeando sus labios rojos precipitándose finalmente en la barbilla. "¿Qué sucede?" pregunto inocentemente; "Has madurado" me escupe. Se va caminando, dejándome allí paralizada, sin ser consciente del auto-odio que había generado en mí.