miércoles, 6 de julio de 2011

Recuento:

Tengo una cámara increíble, una posible exposición, un mes en Barcelona, dos semanas en Madrid, un búho, un meow, una habitación muy Ame, y muchos bienes materiales más. Algo apetecible, muy goloso; pero luego está la parte de la responsabilidad de un cumpleaños, los sentimientos que no dan respiro, la necesidad de buscar nuevos ojos y nuevas bocas, un hermano capullo que a todos parece caer genial, un complejo enorme, una herida que no cierra nunca, cuatro rosas marchitas sobre el escritorio.

Sé que lo mío no es pasajero, que cuando algo se solucione aparecerá un nuevo personaje para reescribirme de tal forma que nunca pueda experimentar la felicidad (cosas que apoya mi teoría de que la felicidad no existe); y me quemo por huir al concierto de Foo Fighters esta noche, tintarme de rojo y no pisar Molina hasta dentro de un par de años, quizá así te das cuenta de lo que pierdes aparentando una fortaleza que no tienes, transmitiendo una decadencia que no conoces. Que cobarde soy.

Gari(-y)

Mirar atrás y fijarte en las personas que se han quedado ancladas, levantar la mirada hacia el futuro y deprimirte al darte cuenta de que todo es confuso, un millón de rostros difuminados que te observan esperando una respuesta que los defina. 

Yo, dimito. Me quedo donde antes, con mi Gari(-y) de hamma, mi seta y mi fantasma mordisqueando sus esquinas, apuntando las fotos que quiero hacer, en la libreta de pentagramas, y a quién quiero hacérselas.