martes, 31 de mayo de 2011

Solo iba a por ella.

No hay tiempo, un tic tac condiciona vuestro destino. Le impides que vea el temporizador para no ponerla nerviosa. Los segundos dejan de sonar en el analógico reloj, la miras,  le sonríes y la abrazas; antes de separarse de susurras algo y le besas dos veces en el cuello. Ella está sollozando. 

La llevas a su casa y vuelves a la mía donde me gritas, riñes y zarandeas sin lograr que rompa mi sonrisa. Desistes diciendo "Eres imposible". Como no sé estar callada digo muy bajito "No lo soy", pero tú me oyes y éso te colma. Te acercas a mí, tanto que tu respiración y la mía se mezclan, y piensas "Podría haber muerto". 


Yo te respondo "Nunca te habría dejado morir".