jueves, 3 de febrero de 2011

Llamadme vendida y sonreiré derrotada.

Disminuí la velocidad sin darme cuenta, en mis oídos retumba una tal Mona Lisa. Los 3:55 de canción fueron efímeros, puesto que se acabó el sonido cuando ni siquiera había llegado a mi destino. Mi velocidad había disminuido tanto que estaba prácticamente parada cuando, aleatoriamente, comenzó otra canción: Let it die. Mis lágrimas me abordaron por sorpresa, "Lo tenía superado" me repetía mientras volvía corriendo a casa.

Una vez en casa, lejos de las miradas que conspiran me tumbé en el suelo sin dejar de recordarme lo cobarde y estúpida que había sido. Solo sus maullidos fueron capaces de dormirme.

Creo que por eso le quiero.