Muchos se asustarían, he vuelto a caer; pero qué más dará. Todos ganamos, yo unos gritos menos, y ella algo más de orgullo. Demasiadas leyendas cuentan que gente murió así, pero formó parte de mi rutina durante más de seis meses y todos seguimos vivos. Gano tiempo, gano libertad, gano confianza. Claro que me rebajo al nivel que me exige la sociedad pero ¿acaso hay otra salida?
No, no la hay. Al menos, no para mí.