jueves, 28 de julio de 2011

Jugábamos a ser hierba y asfalto.

Te encuentro por casualidad, logro acorralarte en alguna esquina y jugamos a ver quién aguanta más sin apartar la mirada; eres un experto, yo solo una novata, me ganas. Ahora me tienes que imponer un castigo, seguro que con lo dulce que eres no me cuesta cumplirlo.
Como supuse, el castigo es más bien un premio, tengo que pasar el resto de la tarde contigo.
Al final, cuando el cielo ya se mancha de una tinta rojiza, terminamos en un pequeño parque sobre el césped mejor cortado. De forma inconsciente volvemos a sostenernos la mirada, y pierdes tú al besarme. Se supone que ahora me toca castigarte, nunca se me dio bien ésto.