Hay momentos del día que los dedicamos a pensar. No son citas concertadas. Son situaciones en las que dices: "Y si yo hubiera...", "¿Por qué ...?", "Quizás...".
Hoy mi momento de pensar empieza por "¿Vale la pena ..."
¿Vale la pena pasar una tarde con gente a la que sé que no están a gusto con migo? Cierto es que yo siempre he dedicado mis viernes a una película con un boll de palomitas dulces o a un buen libro, a pintar algo 'bonito', incluso a desafinar escuchando los estridentes gritos de mis cantantes favoritos. Pero este viernes tarde, estaba invitada a pasear con gente que realmente ocupa el 60% de mis pesadillas. Antes eran amigos míos, han cambiado. No los reconozco. Quizá es culpa mía y he sido yo la que ha cambiado.
Prometí que no volvería a verles como a unos desconocidos, que me esforzaría por recuperar lo perdido. Pero no puedo, son personas diferentes.
Lo he intentado, pero parece que ellas viven para hacerme caer. No me gusta esta sensación. De culpa.
Hoy mi momento de pensar termina por "¿Debería mirar para otro lado y tragarme el dolor?"