viernes, 10 de septiembre de 2010

Let it die.

Hay momentos del día que los dedicamos a pensar. No son citas concertadas. Son situaciones en las que dices: "Y si yo hubiera...", "¿Por qué ...?", "Quizás...".


Hoy mi momento de pensar empieza por "¿Vale la pena ..."


¿Vale la pena pasar una tarde con gente a la que sé que no están a gusto con migo? Cierto es que yo siempre he dedicado mis viernes a una película con un boll de palomitas dulces o a un buen libro, a pintar algo 'bonito', incluso a desafinar escuchando los estridentes gritos de mis cantantes favoritos. Pero este viernes tarde, estaba invitada a pasear con gente que realmente ocupa el 60% de mis pesadillas. Antes eran amigos míos, han cambiado. No los reconozco. Quizá es culpa mía y he sido yo la que ha cambiado.


Prometí que no volvería a verles como a unos desconocidos, que me esforzaría por recuperar lo perdido. Pero no puedo, son personas diferentes.


Lo he intentado, pero parece que ellas viven para hacerme caer. No me gusta esta sensación. De culpa.
Hoy mi momento de pensar termina por "¿Debería mirar para otro lado y tragarme el dolor?"

jueves, 9 de septiembre de 2010

Ágata

Avanzaba a zancadas. Tenía prisa pero sus zapatos, un par de tallas más grandes, se le salían a cada zancada que daba. Al cabo de una hora corriendo tropezó y cayó rodando calle abajo, una aparatosa caída.Ágata sentada en el suelo, comprobó que se había roto el vestido blanco de flores que con tanto cuidado le había confeccionado su madre.

Intentó levantarse, pero le era imposible. Se ponía en pie pero le temblaban las rodillas y volvía a caer. Tras algunos intentos decidió decaer y verificar que todo el contenido de su maleta estaba medianamente bien.

Sacó un álbum antiguo, lo abrió y fue contando las fotos que habían para cerciorarse de que no faltaba ninguna, así era. Sonrió y lo volvió a guardar. Luego sacó una Polaroid, se echó una foto con el fin de averiguar si aún funcionaba, no era el primer golpe que le daba. Cuando al fin apareció una imagen en tonos de grises en el papel, pasó algunos minutos mirándola horrorizada. En la foto Ágata aparecía con ojeras, pálida y con los labios cortados.

Se dio cuenta de que llevaba demasiados días sin comer y sin dormir, entre las frías paredes de las calles. Necesitaba descansar. Consiguió arrastrarse hasta el pequeño jardín de una casa que parecía estar abandonada. Se acurrucó a los pies de un gran árbol, se tapó con una manta que encontró en su maleta.

Cuando ya estaba acostada, vio una margarita blanca, preciosa. La arrancó se la puso en el pelo y durmió.

Horas después había recuperado el tono rosado de sus mejillas y aquella margarita le hacía parecer lo que realmente era, una niña de siete años con los zapatos de su padre.

La mirada discreta

París era su ciudad predilecta, su vida y su muerte, su alma, su amor incondicional, era la ciudad que deseaba por encima de todo, y ahora iba a vivir allí. El tren saldría de Londres hacia Torquay , allí, cogerían el barco parra llegar a Normandía, una vez en Normandía, cogerían otro tren para llegar a París. Amaneció un viernes 13 hermoso,  como nunca lo habia hecho en aquella ciudad endemoniada, el tren llego con puntualidad inglesa, nunca mejor dicho, y , por mucho que cueste creer, no se avistó una sola nube en todo el día...
      
                        Continuara...


By Torise.

martes, 7 de septiembre de 2010

Me entristece todo lo que se quedó en un despertar. Lo bonito que parecía todo.
Un cuento en blanco y negro con Your guardian Angel por banda sonora. Tú me declarabas tu "true love" y yo dejaba que lo hicieras, nos abrazábamos e intercambiabamos pensamientos sin emitir sonidos. Me besabas y yo dejaba que lo hicieras.
Sueños, potentes destructores que te dan halas para luego quitartelas.