miércoles, 23 de noviembre de 2011

Molina de Segura, 23 de Noviembre de 2011

Querido confesor: 

Sigo aquí, han pasado unos cuantos días y no he muerto. No me han faltado ganas ni ocasiones, supongo que éso de el tiempo nos hace fuertes es verdad. No, no lo es; seamos realistas, mañana me sentiré peor que hoy. El círculo en el que antes andaba ahora ha mutado en una espiral, espiral que estoy descendiendo y en la que terminaré hundiéndome. 
También han pasado algo bueno, he despertado. Ahora hablo con ella, y lo que antes confundía como una posible señal se ha convertido en una acción sin más sentido que el que va explícito. No olvidemos que sigo siendo Alonei, esa muchacha que todo lo traduce a su idioma, que todo lo malinterpreta, la chica patosa que vive en su burbuja. 

PD: te debo una canción


Siempre vuestra, Ame. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un día más, un año menos.

No sé cuantas veces habré oído ¿qué quieres por tu cumpleaños?, la misma cantidad de veces que yo respondía Nada. Siendo sincera, claro que quiero algo pero es tan humillante que decirlo en voz baja ya me pone coloradas las mejillas; es algo tan difícil de conseguir que me siento egoísta por pedirlo. Quiero que este no decida declararse nunca, que aquellas dos dejen de pelearse, y que pueda aguantarte la mirada sin desear besarte. Con ésto no quiero decir que no me guste la libreta de gatos (Lucía), el libro (María), los discos de Love (Luis) o las chapas (Lilith); pero ahora siento que os debo algo a cambio, un favor u otro regalo... 
Bueno, olvidadlo, os quiero mucho. Éste año ha sido complicado, lo sé, ya no soy un número par ni un número primo; será la primera y última vez que cumpla quince años. Solo espero vivir para contarlo, de hecho, éste lugar será prueba de ello. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Murcia me confunde.







Yo quiero vivir éstas situaciones más de una vez a la semana. 

martes, 1 de noviembre de 2011

Kill Bill

Sentado junto a mí, no me miras, te niegas a hablarme, pero te sigues erizando cuando rozas mi piel; decides abrazarme. Yo, que me hago la dormida, mantengo los ojos cerrados disfrutando el momento. Como fuente de luz, una película splatter con el volumen lo bastante bajo como para dejarme oír tus latidos nerviosos. Te has dado cuenta de que estoy despierta pero éso parece que te sienta bien y me oprimes contra tu pecho. Al fin, te lanzas a besarme pero se para el mundo y el sol decide aparecer, impidiendo que nada suceda.