Odio las evidencias, siempre te destruyen las sorpresas. Siempre.
En un cumpleaños cuando es evidente lo que te van a regalar, la situación carece de emoción. Cuando aún guardas algo de esperanza, y te paras a pensar lo evidente que resulta la situación pierdes todas las ilusiones.
Nunca me ha gustado el suspense, pero tampoco me apetece conocer lo único que podría alterar mi rutina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario