martes, 26 de octubre de 2010

Yo antes no era así. Antes era ...

Sueños de niña pequeña se acurrucan entre mis secas y distantes ideas. Soy consciente de que me he aferrado de tal manera a esa posibilidad que la mínima ilusión me destroza los nervios (y las uñas).

Me he considerado una persona capaz de controlarse, permitiéndose algún pecado de sábado en sábado. Asegurándome previamente de que no haya nadie cerca o, por lo contrario, que sea de total confianza.Cada vez los deslices son mayores, y mi preocupación por mantenerlos bajo llave menor.

Ya se cumplen cuatro meses, y mi seguridad se debilita. Sigo sin arrepentirme. Mejor dicho: Sigo sin saber de qué arrepentirme. Pero las pesadillas aún me aguardan bajo las mantas, los remordimientos siguen formando parte de mi dieta no muy saludable. Anoche tanteé varias posibilidades no muy adecuadas para una joven de mi edad, y que quizá, hace cuatro meses, me hubiese ruborizado al reconocerlas. Hoy ya no me importa afirmar que son tinieblas en vela las que invierto en toturarme con sus nombres revoloteando mezclados en mi oxígeno.

Me dijeron que hay que caer para subir. No les creí.

Sigo sin hacerlo.

Atentamente: Alonei, desde lo alto de mi castillo de naipes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario