jueves, 9 de diciembre de 2010

Como si tuviéramos cuatro años, y fue ayer (L)

Cuando jugábamos a ser mayores, yo era la niña buena y tú siempre el malo. Siempre ibas de negro con esos cascos rojos a juego de converses; en cambio yo, lucía mis mejores galas cada tarde contigo, unos zapatos de charol rojos, un vestido de niña de papá del mismo color, y en el pelo, un adorable lazo.

Tú tocabas la guitarra, yo el piano. La gente no entendía qué teníamos en común, ambos nos amábamos, sabíamos lo que era "amar" y le dábamos la importancia suficiente, anteponiéndolo a un helado de chocolate y gritándolo ante un millón de seres que nos llamaban extraños. 

Sabíamos bailar, tú me abrazabas y yo me dejaba llevar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario