Autoestima la llaman, pensar en ella me destruye. Su ausencia hace eco en mi entrañas y no sé como reclamarle que vuelva. Mi conciencia siempre está diciendo lo que debo hacer, y si no lo hago como es debido ahí está ella para cambiarme noches dormidas por insomnios. Estúpida conciencia, que me reprocha haber besado a ojos cerrados. Estúpida conciencia, que me condena por haber hablado con los oídos tapados. Estúpida conciencia, que me censura por haber andado por caminos desamparados.
Ese espejo que insiste en no ser el único capaz de reflejarme me invade cuando descanso para recordarme que debo ser fuerte, que no debo desistir, por muchos carnavales que se protagonicen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario