Mirar atrás y fijarte en las personas que se han quedado ancladas, levantar la mirada hacia el futuro y deprimirte al darte cuenta de que todo es confuso, un millón de rostros difuminados que te observan esperando una respuesta que los defina.
Yo, dimito. Me quedo donde antes, con mi Gari(-y) de hamma, mi seta y mi fantasma mordisqueando sus esquinas, apuntando las fotos que quiero hacer, en la libreta de pentagramas, y a quién quiero hacérselas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario