sábado, 23 de enero de 2010

Se perdió el título, si lo encuentran no duden en hacédmelo saber.

Y se le pararon las halas, sobre algo a lo que se le podría llamar una casa un tanto peculiar.
Ella, asomada a su ventana, lo vio caer, como el que ve una pluma caer al compás del viento. La niña asustada, corrió a ver que ejemplar se había caído en su jardín.
Menuda sorpresa se llevó, al comprombar que era un ángel. Un hermoso ser de grandes halas grises, con una tez pálida y delicada; y unos ojos grandes, brillantes y azules; que no le dejaban de observar esperando alguna reacción por parte de la muchacha.
En ese momento, la niña comenzó a llorar, y el ángel sintió el impulso de levantarse, abrazarla y decirle:

- Puede que mi caída, sobre tu casa, sea una coincidencia, pero debo decir que no creo que exista algo en este universo que no se haya sucedido o haya sido creado por una razón.

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